¿Estigmatización del migrante?

¿Estigmatización del migrante?

En las últimas semanas, hemos asistido a una preocupante discusión, en torno a la migración y la criminalidad. A nivel de gobierno y, consecuentemente a nivel político, se ha estado debatiendo una reforma a la legislación migratoria que mira a proteger la seguridad del país, contra la criminalidad proveniente de países extranjeros. Lamentablemente -y ese es el punto-, muchos están percibiendo una suerte de estigmatización del migrante que, para algunos se encuentra enquistado en sectores partidarios; pero creemos que peor aún, se encuentra en diversos sectores de la sociedad. Consideramos importante por ello, redescubrir la identidad y la riqueza que nuestro país ha adquirido gracias a la migración de todos los tiempos. El encuentro de muchas culturas ha ido enriqueciendo nuestro pueblo a lo largo de la historia

La emigración, cada vez más, atrae a la opinión pública de nuestro País, de la Región y del Mundo. En muchas ocasiones es blanco de divisiones que no atraviesan solamente el frente político, sino el de todo el cuerpo de la sociedad civil.  Más allá de las instrumentalizaciones, muchas veces partidarias, debemos ante todo medirnos con el gran interrogativo: ¿Quién es “el otro”, cómo puedo relacionarme con él?

Los migrantes, como por una ley natural, se ven obligados a salir de su tierra por la necesidad de supervivencia y de superación. Son atraídos hacia los países de destino por la posibilidad de ocupar espacios del “mercado de trabajo” dejados libres por los habitantes locales. Estos países de destino los necesita, ellos son necesarios para la sociedad, como es fácil constatar dando una mirada a los obreros extranjeros que pululan en las fábricas , a los cocineros, camareros en los restaurantes, en las obras de la construcción, en las chacras y en los campos; entre las personas de servicio, mucamas, etc.

Ahora bien, no pueden  ser considerados y tenidos en cuenta simplemente como fuerza de trabajo: ellos traen consigo las necesidades mínimas de cada existencia: buscan para sí y para sus familiares casa, salud, instrucción, seguridad. En una palabra, necesitan integración. Un objetivo que muchos ya han logrado, y que otros aun, con mucho esfuerzo, siguen buscando. Un objetivo que las instituciones pueden garantizar, conyugando una acogida que mire al futuro y a la prosperidad de toda la sociedad.

Immigrant Laborers Harvest California's Produce

¿Qué significa hoy pertenecer a un país? ¿Es posible construir una identidad enriquecida y abierta, capaz de tutelar y promover el patrimonio de valores e idealidad que han sido heredados de los antepasados, y juntos abrirse a la nueva riqueza de vida que tantos migrantes traen consigo?

El Papa Francisco continúa siempre a indicarnos la “cultura del encuentro” como camino privilegiado para superar los vacíos de una globalización sin alma y de una indiferencia globalizada. Es la posición humana más adecuada para entender que necesitamos “del otro”, si queremos vivir plenamente nuestra identidad. No es la propuesta de una fórmula mágica, no tiene la pretensión de decir “qué hacer” sino más bien “cómo situarnos” frente al otro que llega y que, de alguna manera, hemos atraído hacia nosotros. Esta indicación del Santo Padre, es un verdadero método para aprender a vivir juntos.

COMISIÓN EPISCOPAL DE MIGRACIONES Y TURISMO

Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones (FCCAM)

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