Historia

 

Al comenzar la década de los años ‘50, la Argentina recibió inmigrantes y refugiados, provenientes de la población sufriente y atemorizada, que a causa de la Segunda Guerra Mundial, buscaba afanosamente otros horizontes.

Este proceso migratorio dio lugar a que ingresaran al país italianos, españoles y refugiados de diversos países del centro de Europa; fue la última migración masiva, que recibimos del Viejo Mundo.

Dadas las particulares circunstancias en que este impacto migratorio se produjo y la conmoción que originó el conflicto en todo el mundo, la Iglesia en Argentina creó en 1951 la Comisión Católica Argentina de Inmigración (CCAI), con el fin de atender las necesidades espirituales y materiales de nuestros hermanos después de la contienda.

Los tiempos cambiaron, Europa se recuperó y en la Argentina los flujos migratorios fueron a partir de 1960, básicamente de países expulsores del Cono Sur.

En la década de los ’70 la Comisión Católica Argentina de Inmigración acompañó en horas muy duras para América Latina, junto con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la dura experiencia de quiénes ingresaban a la Argentina, buscando un camino para salvar su vida.

La CCAI continuó al mismo tiempo con su tarea de asistencia y promoción de los hermanos inmigrantes siguiendo el magisterio de la Iglesia. Los Documentos Papales dan testimonio preclaro de la preocupación de la Iglesia por la asistencia pastoral de los migrantes (Constitución Apostólica “Exsul Familia” Pio XII – 1952).

Luego, el Documento que da estructura a la Pastoral Migratoria según las nuevas orientaciones promovidas por el Concilio Ecuménico Vaticano II, la “Pastoralis Migratorum Cura” que exhorta a las Conferencias Episcopales Nacionales y a los Ordinarios locales a tener una particular solicitud por los fieles migrantes residentes dentro de su territorio. Este aggiornamento de la “Exsul Familia” se inspira en tres principios:

– Respeto al patrimonio espiritual y cultural del migrante.

– La unidad basada en el respeto por la diversidad y la adaptación de los diversos grupos étnicos.

– La colaboración de todo el pueblo de Dios.

Los Documentos de la Iglesia van adecuando la Pastoral Migratoria al contexto histórico; así Medellín, Puebla, Santo Domingo, Aparecida, La Iglesia en América, indican “opción preferencial por los pobres”, y los últimos mensajes del Papa, recomiendan la integración de los inmigrantes, la atención de la comunidad receptora, el sentido evangélico de la Pastoral Migratoria y el diálogo interreligioso (mensajes del Santo Padre, para las Jornadas Mundial del Emigrante 2011 y 2012).

La ahora llamada Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones (FCCAM) ha seguido este camino marcado por la Iglesia a través de medio siglo y se encuentra ahora desempeñando su tarea en el contexto de la globalización y sus consecuencias humanas.